VIB Montemar - Escuela Infantil en Montecarmelo

La Importancia del gateo, por María Dávila - Montemar

María Dávila – Profesora de VIB Montemar

La Importancia del gateo, por María Dávila

Perla VIB: «La importancia del gateo» por María Dávila (profesora de VIB Montemar)

El gateo es un momento evolutivo muy importante, ya que ofrece la oportunidad a los más pequeños de adquirir autonomía, descubrir el entorno y experimentar lo que les rodea.

Es el resultado de una evolución en el control del cuerpo y es una de las bases para el desarrollo cerebral. El gateo permite al bebé desplazarse y moverse en el espacio e ir explorando y descubriendo el mundo que le rodea. Así, desarrollan también el aspecto psicomotriz, ya que desarrollan un tono adecuado en el tronco y en la musculatura del cuello.

Los niños suelen empezar a gatear entre los siete y los nueve meses, momento que coincide cuando ya son capaz de mantenerse sentados por sí solos. Sin embargo, algunos lo hacen alrededor del año; otros aprenden a caminar sin haber gateado nunca.

El gateo es una etapa más en su desarrollo psicomotor. Consiste en un movimiento que requiere la coordinación de brazos y piernas, y repercute a nivel motriz, intelectual y emocional.

Gracias esta forma de desplazamiento, desarrollan la visión, la tactilidad, el habla, el equilibrio, además de otras importantes funciones, que enumeramos a continuación:

  • Permite el desarrollo de la musculatura, fortalece los miembros superiores e inferiores. 
  • Facilita la coordinación visual con la motora de miembros superiores y inferiores; coordina lo que ve el ojo y donde apoya el pie.
  • Favorece el equilibrio, desarrolla las reacciones de apoyo y de equilibrio.
  • Potencia la «conquista» del entorno. Al apoyar las manos en el suelo, el bebé comienza a ser consciente de las distancias cortas. Descubre la necesidad desplazarse y empezar a calcular distancias más largas para alcanzar objetos y estímulos que están más lejos. 
  • Desarrolla sus cualidades táctiles, olfativas y visuales; descubre su entorno, nuevas texturas, colores, olores y sabores; y comienza a interrelacionar mejor sus dos hemisferios cerebrales, consiguiendo una mejor conexión.
  • Fomenta su desarrollo emocional, psicológico y social: sonreír para alegrar a las personas, llorar cuando quiere comida. Son recursos que hacen que ahora se sienta con la seguridad suficiente.
  • Ayuda a la capacidad de escritura en el futuro, ya que desarrolla la coordinación cerebral ojo-mano. Además, el niño siente la tactilidad de la palma que está viendo, esto tiene una serie de ventajas de psicomotricidad fina que luego influirán en la escritura.
  • Desarrolla la convergencia visual y posibilita el enfoque de los ojos.
  • Desarrolla la oposición cortical (que el dedo gordo de la mano se opone a los otros cuatro dedos).

 

Es importante facilitar y estimular los movimientos de reptar y gatear en el bebé (que no siempre son innatos), para alcanzar su buen aprendizaje, puesto que esto sienta las bases de una buena lateralización.

Por todo esto, y sencillamente porque es lo natural y lo más beneficioso, demos a nuestros bebés todas las oportunidades de gatear.

 

María Dávila.
Profesora de VIB Montemar

 

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